Thursday, April 4, 2019

No somos espacio

No somos Susan Sontag, ni una hoja de rojos taninos ardiendo al sol de otoño. Estamos entre medias, los mediocres, los imprescindibles para crear una monotonía en la que tú brilles. El espacio no existe, no puede existir esto incomprensible para un niño tiempo. El Niño tiempo no es otoño, no es un poeta muerto que habla desde las cenizas. Ni un tambor. No es espacio, porque no existe. No hay nada, miradas, entre brillos: no queda más luz, y entre nombrar el tiempo y el espacio quedan muchos hurones con los que anidamos una realidad rota por cuyas grietas se cuela Cohen con su luz. No, no se puede nombrar lo que se queda en el olvido. Lo que llaman espacio no existe. Es puro Olvido, atado al tiempo, que sí existe, que sí tributa con la vida y con la luz. El Olvido y el tiempo componen los planos de la realidad. Todo lo demás es un lo que quieras dibujar, fingir, interpretar. Pero no es espacio. No somos vida quebrada por el gas, ni planta seca descomponiéndose al tiempo.
No somos lugar. Somos instante. Los mediocres somos inmortales ante el instante. Hay un infinito contenido en aquí, en nosotros. Nos deshacemos, como un remolino de polvo seco y arcilloso, sumergiéndose en agua y en el silencio. El tiempo diluido. La memoria del humo.

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