Wednesday, February 10, 2016

Mantras para bailar IX

Baila,
como si cada uno de tus pasos fuera
un poema
que sólo puede ser leído
con los ojos cerrados.

Contra el dolor
baila.

Contra la salvedad
y la excepción
baila.

Contra el recuerdo
abraza el presente
en un baile lleno
de tirabuzones
y de sonrisas calladas
que sólo quien ama
comprende.

Baila,
ballonné pas sobre el abismo
échappé sauté el corazón
sin miedo
sin melodía
como si quien quisiera verte danzar
maravillada
sólo pudiera alcanzarte
sin haberte siquiera rozado.

Baila, colgada ahí
al otro lado
de la música que busca afinarte,
en un todo de allegro el tempo,
tu pasado imperfecto
en clave de un absoluto rotundo
con presente encorvándose al llanto
y futuro sonriéndole al viento.

Baila, pequeña bailarina, rota,
de caja de música muda
como si quisieras hacernos leerte
los versos escritos en agua.

La bolsa del amor y del desprecio

La bolsa del amor y del desprecio


Tenemos precio
negociable y transferible
precio despreciable
precio encarecido.
Tenemos precio,
hasta por tener, hay mercado
de cambio y compra,
de venta y préstamo;
hay hasta ganas
de comprársele a uno el tiempo
reembolsándosele el alma.

Quiero saber dónde quedan
nuestras inversiones
rutinarias, prestadas, a fondo perdido,
de emociones, ilusas empresas de roce,
de acercamiento amatorio,
de silencios entre voces,
las que te hicieron valer,
sentir
amar
pensar
las risas, tú y tu risa loca.


Me he vendido, por un tiempo
a una empresa vacía
llena de hueco, frívola
sofisticada caprichosa,
llena de ti y de mí en reto;
pensaba que podríamos siempre
renegociar un reintegro:
tome sus caricias
deme mis risas
tome sus letras y
devuélvame, por favor,
con garatías, mis grietas.


Pero nada. Nada queda.
Por suerte no confundimos
el amor con el querernos.
De esta ruina se sale
de la ausencia, se sale también.
Lo que no evitará nunca
en su arate tu mena
es valer menos que el hambre
que tu fracaso me deja.
No me has robado nada
menos que nada debo
pues, nada, en realidad,
nada
nada dejas.