Tuesday, January 19, 2016

Se arda todo

non multi faciendum esse vivere, sed bene vivere


Que todo arda
¿no has tenido la necesidad de quemarlo,
aunque duela?
Dejar que se descomponga en cenizas
que desaparezca todo
al son del fuego y del viento
que no quede nada
que todo arda.

¿No te parece mágico
ver el dolor arder
hasta desaparecer?
Como si uno pudiera rehacer su pasado
reescribir una carta en la manga
adoptar una pose abandonada
atribularse voluntariamente en la mudanza
que todo arda.

La poesía pop: arda;
el exnovio varado en tu sombra: arda;
el insultante modernismo de la tortura: arda;
la pasión en la necesidad: arda;
que arda todo
que todo baile en la llama
con ese pánico tranquilo
de Zenón fascinado.

Quemar los tatuajes,
arder los recuerdos hasta que formen parte
de la ceniza de ocaso;
cremar las esperanzas mudas
dejarlas en señal de humo
al menos
vestigio de anhelo
que se vean y asfixien.

¿No crees que es mejor quemarlo todo,
lo que te ata y atrapa?
Como quitando de la cuenta a esas terceras
que no fueron la vencida;
como pintura puesta en tela de locura;
o como la i incandescente sobre el punto,
por pensar algo distinto.
Arda todo.

Mira, mejor que arda, haz caso del fuego
que no entiende de monótonos ritmos de baile
ni de pasos aburridos
y mucho menos, eternos.
Y mientras arda
contempla lo que se pierde
salta el Aqueronte
apasiónate y danza.