Friday, January 3, 2014

El paso viajero

El paso viajero

Los caminos deben ser 
siempre extraños a los ojos del extranjero,
familiares en los de los viajeros.
Como piel que no se toca y se busca, 
se anhela al menos apropiarse del deseo. 
En cambio, una caricia, un beso
un verso escrito con vaho en el cristal, 
o con aliento en la nuca, un recelo
ante la mirada cercana de quien ya tiene dueño,
todo ello, familiar, como un cruce de caminos y encuentros. 
No en ellos, color de plata en el cielo,
no nos sería un quejido el perderse, 
porque vamos de paso por ellos. 
Nada que perder cuando nada se ganó en la vida
más que la experiencia única e irrepetible de ser viajero.
Quiero ser viajero en la vida, nunca extranjero.
Quiero que cada latido sea un paso sin miedo,
cada respirar un hacer realidad deseo,
cada paso escribir un verso.
Es sentirse extranjero en la vida, la soledad, 
el puro quebranto del miedo
en la espalda, en el alma, en la boca.
Todo da tierra y negro.