Sunday, December 27, 2015

Elegía amante

No te voy a descubrir ahora
entre tus muslos,
junto al púrpura manar
del nacimiento de tu vientre.
Eso se lo dejo al azar
de cualquier otro amante.

Prefiero encontrarte
en las cosas conocidas, por primera vez,
en trémula conciencia inocente,
puede que embaucada
por un poeta entristecido,
o por su sirena dulce,
o por la esperanza frágil
o en voz de todos los demonios vírgenes.

Quiero tu mano en mi cara
perdonándome el dolor
que causaré, seguro
cuando me canse la vida
y desaparezcamos juntos
de tu instante
de tu presente continuo
de tu entre jovial y atareada
belleza izarte.

No te voy a olvidar ahora
entre tus muslos,
justo tras tu sonrosado manar
de mi placer ya muerto.
Eso se lo pido imperfecto
a tu perfecto recuerdo.

Subway net

Los desconocidos se tejen
tras sus delicadas trayectorias
monótonas y curvirrectas
anodinas e indoloras
incoloras y anónimas.

Ella mira y le conoce
y se reconoce en su mirada limpia
perdida entre líneas, renglones
llenos de metáforas imposibles
y de rimas inexactas.

Los andenes se llenan
de esos hilos de colores
grises, por tonos oscuros
deseando entretejerse
enlazarse estrangulados
y estallar en arcoiris.

Él la huele y no levanta
su montura y su mirada
de los párrafos vacíos
de la poética enterrada
y a bocados la inhala.

Los desconocidos se bordan
y se brillan en cada
simple nudo, en cada
giro recto, en cada conversación
enlazada y
con cada casualidad resuelta.

Ellos se abordan
con la imaginación
ni se tocan, ni se besan
pero tampoco se cansan;
se aman en silencio y
desconocimiento inútil
y se arropan las miradas.

Los desconocidos se descosen
se sacuden el olor, el sudor
el miedo a la concentrada soledad
a su esencia perfumada
y dejan el vagón,
con tristeza, a cada parada.