Thursday, November 30, 2017

Treinta y nueve eclipses


Treinta y nueve eclipses

La mano sobre el pudor.

El pudor en la mortaja.

La mortaja detrás de la vida.

La vida sobre la ausencia.

La ausencia antes que el olvido.

El olvido ante el silencio. 

El silencio cuando el dolor.

El gemido tras el llanto.

La esperanza contra la fe.

La verdad desde el honor.

El honor sobre el veneno.

La víbora en una cuna. 

La cuna bajo el poder.

La voz de la madre muerta.

El pan junto con el hambre.

Tus pechos junto a mis labios.

Los versos bajo los números.

La puerta sin cerradura.

Los muertos tras la venganza.

La luz bajo un párpado muerto.

Camille tras el cincel de Rodin.

La lava que limpia el suelo.

El bostezo ante la ciencia.

Bach dentro de un violoncello.

La infancia sobre la arena.

El agua sucia de arena.

La sal de la sed para el agua.

La ceniza en el tiempo.

La palabra para el necio.

La mentira sobre el amigo.

El guiño del hombre tuerto.

Los amores sobre el fuego.

Las alas en el infierno.

La leche caliente en invierno.

La sangre sobre la nata.

La victoria del hombre muerto.

Las cometas en el cielo.

Una mano sobre la piel.

Tu nombre en un pensamiento.


(Treinta y nueve eclipses, por Álvaro Hernando-Freile. Inédito para la revista Contratiempo que formará parte del poemario Chicago Express).



Friday, November 17, 2017

Aun fuera

Aun fuera

Anduve de viaje entre tus constelaciones
entretenida la mirada y desgastado el tiempo,
hasta atraparlo, hasta atraparme, liberados,
amores sucios ¿con quién más puedo imaginarme?
Sí, atadas nuestras lenguas a un idioma suave.

Me acostumbro a la calle oxidada, en metal viejo,
llegada del invierno, con silencio solitario,
y camino en mi hábito buscándole a la luz sus huesos,
algo que cuente por qué no cae de ella tu recuerdo,
derretido, entre los labios, cada noche antes del sueño.

Dentro de mí crece un depredador inerte,
se dilata áspera la mano de una sombra fría
que siembra caléndulas entre espasmos,
que mata mirlos con imaginar que no vuelan
y los acalla restándoles la voz con un mordisco.

Las huellas de tus dientes se me marcan por el cuerpo,
insistiendo en que sin sangre no hay recuerdo,
y yo actúo como si nada ocurriera,
concordando la memoria y los olvidos,
como si la vida sin nosotros fuera buena.

(Álvaro Hernando, La Herida Eterna)

Friday, November 10, 2017

Romper el perdón

Hay que romper el vínculo entre tu recuerdo y mi deseo
desbrozar los huesos macilentos de hiedra y tierra roja
quebrar los carámbanos que brillan, tan bellos,
tan afilados.

Hay que lavar el pelo con miel y espuma de mar
arrancar las costras de esperanza hechas pan endurecido
para que los cuervos no puedan decir que ni somos dulces
ni salados.

Hay que responderle a uno mismo que no soy ni existo
olvidarse en lo cálido de entre tanta pregunta de luz y frío
aspirar a ser algo menos previsibles, ni dolientes,
ni dañados.

Thursday, November 9, 2017

La pequeña elegía

La pequeña elegía 


Ahora eres la madre.

Ahora eres el padre.

Y en tus manos queda el legado,
la sonrisa y la pena,
la moneda oxidada,
el papel con grafito,
la ropa sin dueño,
la costumbre evitada,

el honor y el dolor.

Ahora eres la patria de tus hijos
y tierra de tus padres. 

Son días de elegía y verbo,
de atarlo todo al recuerdo 
de rogar que no se acabe,
y, si se acaba, que esté.

Ahora eres la herida abierta, 
la celulosa en el corte, 
la explicación que sobra 
la sorpresa en el fuego.

Ahora eres la madre, 

                       el padre, 

                              el otro lado. 



(Álvaro Hernando, La Herida Eterna)

Para Ana Artiga.