Thursday, September 28, 2017

El reloj de Cioran

El reloj de Cioran.

La locura, que es la perturbación y la vida, concluye con la muerte y con el orden. ¡Qué maravilloso gesto el de la incertidumbre, marcado en cada arruga de la piel nueva! ¡Qué sinfonía de preguntas sin respuesta, la música de todas las miradas que, por primera vez, se cruzan.

No busquemos el orden en los días, ni en la luz, ni siquiera, azorados, la luz en la luz. Mi hermano quedó ciego mirando al Sol de niño.

Que todo sea desafuero y grito, que para el silencio ya está preparada la calma.

La vida se escapa por el caos, y llega el orden.


(Álvaro Hernando, en La Herida Eterna)

Monday, September 25, 2017

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Zarandajas, balaústre, embate y pellizco son palabras enfadadas con mis poemas.

No quieren saber nada de tahalí, rusiente, kintsugi o tegumento.

Son tan ellas, tan llanas, tan de todo el mundo, que no entienden de inmensas minorías, ni de amores, ni banderas, ni otras suertes.

Nada que ver con brújula, península, océano u omérico, siempre tan diligentes, a mí rescate,  luz de faro en plena tormenta mediocre.

Necesito con urgencia volver al papel, al tintero y al fuego. De otro modo la poesía llana amenaza con tomarme del discurso y construirme una experiencia por casa verso desprendido de la misma carne que nos rima cara a cara.

Echo de menos la música de la calle en mis poemas esdrújulos.


Sunday, September 24, 2017

Suelo y tiempo.

Suelo y tiempo.

Aramos el páramo helado con las manos desnudas, en surcos estériles. Construimos también el muro con las manos francas, despojadas. Recibimos todo lo importante, de la vida y de la muerte, con las manos desvestidas. Suelo y tiempo son nuestras dos fronteras. No hay siquiera espacio para el ruido en la desnudez. Hay también un susurro que nos busca, y una escucha hecha ceniza mojada tras el muro, bajo el jardín, junto al borde del abismo y del recuerdo. Mecemos la desnudez entre tanta espera inmarcesible, y si brota algo de ello siempre nos recuerda al yo -el único fruto engendrado sin agua, ni sustancia, ni tiempos-, y de esa cosecha y de esa música no puede uno sentirse dueño, con sus manos, heridas y desnudas. 

Así es la casa vacía que construyo cada noche sobre el colchón helado y vacío, con sus muros hechos de ti, con su forma siendo tú, con sus espacios imaginados y hechos de tu ausencia y mi locura. 

(Álvaro Hernando, en La Herida Eterna)

Sunday, September 3, 2017

En cualquier caso



En cualquier caso

En cualquier caso, que el viaje te sea intenso,
sean o no propicios los vientos.

Ojalá algún día camines con sosiego
por el camino de mi vientre,
con las manos desnudas y cálidas
de los que nada temen.