Saturday, July 1, 2017

Mantra IV

Hay que bailar más.

Con la humildad infinita de la gravedad que sabe no ser eterna, ni universal. 

Con la impetuosidad del retumbar desafinado de un trampolín recién abandonado a su propio compás explosivo. 

Con la serenidad de la memoria olvidada del abuelo experimentado en perder los pasos por el sanatorio. 

Con la persistencia de la mano del mendigo, que, apostado en la puerta de la iglesia, sigue sin creer en dios alguno.   


Con todo y sin ello, hay que bailar más.