Sunday, April 2, 2017

Estigma

Estigma

Antes había tanta belleza en nosotros
¿lo recuerdas? Se nos clavaba en la piel a besos 
y se desenredaban las horas de vigilia gracias a una fe
que ahora yace hastiada de espera y prefijos, 
y concentra el desprecio en muy pocas palabras.

Con el pasto ondea la impaciencia y el tiempo sangra
como ceniza de leña en la tajada cruda
mostrándonos la vida sucia y el hambre rota
del que ya no tiene vientre, ni viento
que no late y no llega más allá del recuerdo.

Yo, que antes era un gran final para un buen cuento,
miro mis manos y las veo afiladas y huesudas,
y no me reconozco en mi piel, llena de surcos,
ni en las huellas de los versos que me han ido narrando 
y de este pendolista queda una lápida de roca blanca.  

Ahora quedan dos pequeños cuentos con finales diferentes
muy brillantes, muy felices, muy ridículos,
muy vacíos de nosotros, que no se buscan, patalean, 
intentan romper el miocardio que atrapa el espíritu
de un buen final para todas las historias.

La memoria desaparece en un gesto elegante. 
Ya no nos recuerdo.
 


(en La Herida Eterna, Álvaro Hernando)