Sunday, April 23, 2017

Traducción al búlgaro del poema "Como el humo".

Като дима
Огън сме. Докосваме се, изпиваме се
четем се и се насладжаваме да бъдем,
чисто е желанието да се изживяваме.
Дим сме.
Представяме си се и се реализираме,
и пишем, взаимно се отдаваме в сънища.

Между дима и огъня
сме, в опит.
В опит да блестим без да горим,
в опит да не се стопим,
просто така:
без сила да се съпротивим на един лек бриз,
който да ни отнесе като повеи от минал живот
които замалко да блеснат в претенциозното си старание 
да не изчезнат.
Като дима.

Álvaro Hernando, "География на душата", 2011
Превод: Маргарита Тодорова







Como el humo

Somos fuego. Nos tocamos, nos bebemos
nos leemos y disfrutamos de sernos,
pura la gana de vivirnos. 
Somos humo.
Nos imaginamoy recreamos
y escribimos; nos damos en sueños.

Entre el humo y el fuego 
estamos, pretendiendo. 
Pretendiendo brillar sin arder,
pretendiendo no consumirnos, 
                                               sin más:
sin fuerza para resistirnos a una brisa ligera
que nos lleve como briznas de vida pasada
que llegaron casi a brillar en su pretencioso empeño 
de no desaparecer.

Como el humo.

Álvaro Hernando, 2011
En "Viento de Oeste"




Wednesday, April 12, 2017

Entrevistado en La Galla Ciencia. Entrevistas 12&21: ÁLVARO HERNANDO

La entrevista para La Galla Ciencia que pensé que iba a haber salido el Día Mundial de la Poesía. Un gran honor, estar entre otros entrevistados tan célebres. Gracias.








Entrevistas 12&21: ÁLVARO HERNANDO: Álvaro Hernando Madrid, 1971 Es maestro (con lo que se identifica, por encima de todo), antropólogo e investigador del lenguaj...

Tuesday, April 4, 2017

El precio de la palabra

El precio de la palabra

Nos va a costar entrecortar el aire,
envolverlo en dosis a un peso razonable,
derogar la fe en la amenaza de la vida,
derribar a soplos, por las raíces, nuestro árbol
y abolir la confusión en el grafito evaporado.

Nos va a costar plegar nuestros proyectos:
respirar sumisos los riesgos de piel blanca,
imaginar con los labios una vanidad tónica estresada,
dibujar en unos pechos un subversivo palabreo
y tasar los reflejos afilados de una tez en el silencio.

Nos costará, probablemente, todo el crédito
soñar con caricias destructivas, nuestras metas,
buscar los bordes territoriales del infierno
y trazar grafos hechos huellas sobre surcos,
letra de pendolista sin memoria voluntaria, ni palabra,
que usa tinta de tono calabaza sobre albero.

Nos va a costar enterrar en la misma fosa las escamas,
legrar las despedidas, sus pálidas palpitaciones,
y descubrir en el pecho los sustratos de un gran tejo,
ingenuos ante la advertencia mortífera y vacía
para la que se reserva un prohibitivo color rojo
en la ecuación inevitable de tornarlo todo negro.

Nos va a costar todo y nada recordarnos en palabras
que llegaron impertinentes, tirando nuestra puerta
y, antes de ajustar las cuentas, de manera taciturna,
con pena atravesada en el olvido,
nos fueron definiendo.

Nos va a costar.

(en La Herida Eterna / La Piedra de Camille, de Álvaro Hernando)


Sunday, April 2, 2017

22:22

22:22

A las 22:21 estoy a punto de nacer.

Me extiendo sobre la superficie del mar
y lato
como las mareas,
un par de veces por día por alto
y un par de veces más por bajo,
dependiendo de la luna
y de su influjo.

El tiempo pasa
como el rayo que cae cerca,
tan rápido
y de una manera tan violenta
que casi prefiero que no me toque.

Y se acaba el mar y comienza uno a ser continente.
A las 22:23 soy tierra quebrada y seca
y el único recuerdo que tengo
es que un día fui agua.

(de un poemario aún por definir, para una editorial sin nombre)

Estigma

Estigma

Antes había tanta belleza en nosotros
¿lo recuerdas? Se nos clavaba en la piel a besos 
y se desenredaban las horas de vigilia gracias a una fe
que ahora yace hastiada de espera y prefijos, 
y concentra el desprecio en muy pocas palabras.

Con el pasto ondea la impaciencia y el tiempo sangra
como ceniza de leña en la tajada cruda
mostrándonos la vida sucia y el hambre rota
del que ya no tiene vientre, ni viento
que no late y no llega más allá del recuerdo.

Yo, que antes era un gran final para un buen cuento,
miro mis manos y las veo afiladas y huesudas,
y no me reconozco en mi piel, llena de surcos,
ni en las huellas de los versos que me han ido narrando 
y de este pendolista queda una lápida de roca blanca.  

Ahora quedan dos pequeños cuentos con finales diferentes
muy brillantes, muy felices, muy ridículos,
muy vacíos de nosotros, que no se buscan, patalean, 
intentan romper el miocardio que atrapa el espíritu
de un buen final para todas las historias.

La memoria desaparece en un gesto elegante. 
Ya no nos recuerdo.
 


(en La Herida Eterna, Álvaro Hernando)

Liquid Blues

Liquid Blues.

1 de abril

"Mira la botella, acercándose a sus labios. Vierte vida y olvido. Mira mi botella, oscura, y lame su cuello, obsceno y estrepitoso, como la bofetada al niño, dejando que todas las piedras contenidas en el alcohol te eleven, todo lo más profundo, dentro de la canasta de huevos, esa pendular en el brazo de una caperucita de labios rojos y grandes heridas carmesí. Brechas vacías de sangre, llenas de dientes y sida. Aún así, más profundo entraría en ella."

Hay una mujer en la barra, todos la miran, la miramos todos, nos apropiamos de ella sin tocarla, la atamos, nombramos, gritamos, sin el ruido, sin la voz.

Hay una mujer sentada, bebiendo, como si le fuera una piedra en cada trago. No se puede volar con tanta piedra en los bolsillos. No quiere.

Hay una mujer entre hombres que no saben volar y que decapitan esperanzas y razones; quieren construirle un hogar de roca, edificándoselo en los bolsillos, para que pueda buscar al tacto y en gesto apartado de cualquier mirada, cualquier rastro de abrigo. Este hogar es su condena, en lo que no es cielo, ni libertad, ni amor. 

Hay una mujer en la barra, con alcohol en los labios, piedra en los bolsillos, hiel en las venas. Todos queremos destriparla, vaciarla y rellenarla con nuestros cuerpos fofos de hombres necios.

Hay una mujer dentro de esa mujer. Es mi madre, es mi hija, es libre sólo si no nos mira a nosotros, los hombres malos. 

Hay una mujer que es casi sombra en el mismo bar que los lobos, que desaparece en el hielo del vaso, en la gota de vaho, en la música sorda que no trae ningún recuerdo, en el bar, en la suciedad que dejamos los hombres que no sabemos volar. 

Hoy buscar belleza en la barra es tanto imposible como encontrarla en el pecho de los borrachos que acechan a la mujer vacía, la que no quiere volar, la que llena su garganta de piedras, trago tras trago, hasta vaciar una botella más.