Wednesday, March 22, 2017

Hay algo oscuro

Hay algo oscuro

Algo oscuro ha pasado.
Ay, que sé que no estás conmigo,
que la vida me deja verte por un agujero ínfimo,
por un resquicio empeñado en negociarme tu imagen
a cambio del aire, la luz y la Luna.
Y todo cabe.
Y miro.
Y no te veo
Todo se va por ese hediondo sumidero
del que la única vida que queda está a galaxias
de la luz en que las estrellas la parieron.

Algo oscuro ha pasado, lo sé.
Se me va el vacío y los sueños por ese minúsculo punto
ahí, embudo inverso, exprimidor de respiraciones

¿Sabes? Los astrónomos no desvelan ya las luces quebradizas,
no las buscan en el firmamento. Sólo sombras.
Son tantas. Quebradizas.
Así ahora es fragilmento, atravesado de pequeñas transparencias oscuras
más brillantes que ese negro ciego que es el pequeño agujero.
Ejércitos de científicos escrutan la negrura. Cuando algo la engrisece:
- ¡Ahí! ¡Ahí! - gritan todos.

Yo sé que algo oscuro ha pasado
para llevarte, o para llevarme (no lo sé)
para romper nuestra universal ley de atracción entre los cuerpos
y sus ausencias, multiplicadas por la distancia, desconocida
y por la masa de los sueños pisados, siempre inversos, revirados
como toros de feria sabios.

Ya lo sé, algo oscuro ha pasado, porque no queda ninguna luz
en ese agujero ínfimo, minúsculo, esdrújulamente adjetivado hasta hacerlo
microscópico, y me es ridícula la idea de encontrarte ahí,
en el punto negro y lleno de nada cósmica
al que me asomo a buscarte, ya sabes, en esa justa equidistancia
entre mi garganta y mi estómago.

Quizá esa insaciable puerta negra al universo
no sea un punto de fuga
sino un infinito espejo.

Algo oscuro ha pasado, hermético y callado,
fugándoseme de dentro, envolviéndome,
y arrebatándome el reflejo.



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