Monday, November 28, 2016

Mi piel fría

Mi piel fría.

Mi piel brilla, y albar se pliega 
sobre el espejo cóncavo y convexo, 
tu sexo, a salvo del reloj roto
y del recuerdo del hijo muerto. 
Y todo se anuda a un recuerdo, 
la sábana y otra piel, mirlo desplumado 
en abrazo desnudo, el cuervo muerto. 
¡Qué fría mi piel, suave! ¡Y
qué difícil no ser piedra! Poco a poco,
alejada de la hoguera, del grito del fuego.
Piedra suspendida en hielo, abrazada
por un silencio que no roza suelo.
Mis pies tocan la sombra por la piel. 
Voy a ser fría piel, sabor de cande
bajo el vestido, sobre tu cuerpo.
Piel relajada y suave 
se rasga el encáustico velo, 
ondea a la tormenta del tiempo. 

(Álvaro Hernando, en La Herida Eterna)