Sunday, September 4, 2016

El crítico

El crítico

Habláis de poesía, como levitando,
caminando igual por aire inconsistente,
que por fuego destructivo,
que por agua desta que moja el papel
y lo deshace, como vuestra voz,
quebrando todo lo que penetra.

No entiendo cómo podéis leer tantos versos
escritos con las uñas a ras de tierra
en las fichas de ajedrez inmóviles,
desde esos tronos de viento,
y esas almenas de llama,
o desde esas camas de agua, siempre en movimiento.

Habláis de los poemas, de nuestros vómitos,
escondidos tras las seguridad de un menú pagado de ego
apartados de la estela de nuestra peste,
esquivando la hediondez de la que nacen nuestras flores;
¡que también salen de nuestra arcada!
para iluminar colores, hasta ayer abandonados al olvido.

Me pregunto cómo sabéis tanto de viento, de infierno y ahogo,
si no sabéis volar, pecar, ni sumergiros.
Me pregunto cómo se sabe alguien portavoz del Don
cuando lo único que le ata a la palabra es el tiempo y no la eternidad.
Me lo pregunto con violencia y desprecio.
Para la respuesta queda el espacio entre los versos que escribo.


(El crítico, A. H.)