Wednesday, July 13, 2016

Roma

Roma

Roma grita canícula,
en hedores ácidos;
grita con viejos orines
y con el asfalto ardiente.

Roma se pinta los labios
con piedras grises, antes blancas,
y con los pasos perdidos
de los amantes del mito.

Roma me limpia la boca,
con el vino corrupto del Tíber
y me raspa por dentro el asco
del imperio y de la hybris.

Mercado de sombras y de sueños.

Álvaro Hernando