Friday, April 1, 2016

El hijo desplazado

El hijo desplazado

Os hemos acompañado, nuestros hijos,
por caminos de piedra y barro,
pies descalzos o empapados
con el frío rasgándose
de frente
con nuestra esperanza.

Os hemos agarrado de la mano, nuestros hijos,
cuando las piernas os temblaban
y los pies sangraban               o apretaban
ateridos por la nieve
sin dejar de mirar
a los ojos de su futuro.

Hemos dejado atrás la guerra y su hambre
entre los espinos metálicos y los mordiscos del fuego
con sangre de los nuestros en la sombra, y
con su recuerdo, llorándonos,
cara a cara, los vemos
sonreír en el mañana.

Hemos enterrado a los hermanos,
vuestros y nuestros,
y saltado el abismo
con vosotros en los brazos, todos,
bajo el cielo anónimo
que brillará en las caras que hoy lloran.

Os hemos visto dormir plácidos, entre plásticos,
con el hambre y los piojos rayéndonos
el calor y el hogar prestado
suplicando a los poderosos
que os den la vida
la que se nos ha marchitado.

Os cantamos cada noche, en los momentos oscuros
con luces que riman en versos
en dulces lemas de flores
en aromas de sábana limpia
en la esperanza errante
de que durmáis mañana libres.


Álvaro Hernando