Wednesday, February 10, 2016

La bolsa del amor y del desprecio

La bolsa del amor y del desprecio


Tenemos precio
negociable y transferible
precio despreciable
precio encarecido.
Tenemos precio,
hasta por tener, hay mercado
de cambio y compra,
de venta y préstamo;
hay hasta ganas
de comprársele a uno el tiempo
reembolsándosele el alma.

Quiero saber dónde quedan
nuestras inversiones
rutinarias, prestadas, a fondo perdido,
de emociones, ilusas empresas de roce,
de acercamiento amatorio,
de silencios entre voces,
las que te hicieron valer,
sentir
amar
pensar
las risas, tú y tu risa loca.


Me he vendido, por un tiempo
a una empresa vacía
llena de hueco, frívola
sofisticada caprichosa,
llena de ti y de mí en reto;
pensaba que podríamos siempre
renegociar un reintegro:
tome sus caricias
deme mis risas
tome sus letras y
devuélvame, por favor,
con garatías, mis grietas.


Pero nada. Nada queda.
Por suerte no confundimos
el amor con el querernos.
De esta ruina se sale
de la ausencia, se sale también.
Lo que no evitará nunca
en su arate tu mena
es valer menos que el hambre
que tu fracaso me deja.
No me has robado nada
menos que nada debo
pues, nada, en realidad,
nada
nada dejas.