Friday, February 12, 2016

Empezar

Empezar

Atardece
ola de luz que te arropa,
cálida y sosegada
en su huída
rozándote y despidiéndose;
y la vida sigue dándote regalos:
el olor de la cebada
en tus manos
y, recién preñada de la hoz,
la judía fresca en tu mandil;
y una voz alejada de ti
que reclama tu presencia,
como un recuerdo,

te sostiene sobre un pie, esa voz
mientras el otro te equilibra
en dirección opuesta
apuntando al olvido.

Pies descalzos
paso de bailarina niña,
salta con la mirada
niña de mirada anciana
suavidad en la tristeza,
anciana de cuerpo joven
tatuado de arrugas rectas
y cicatrices, como el campo
con surcos rectos,
arrancados al suelo
por bestias,
y de tu piel, por hombres.

Si tu piel roza el suelo
la madre toca a la madre
y encuentro el lugar donde quedarme
esperando que pase el invierno
a tu sombra
con el sol del atardecer de fondo
arropándote, manta roja
y delicada, en su huída,
arropándonos
con su solemne promesa
de que volverá mañana,
justo al alba
y todo será de nuevo
empezar.