Saturday, December 19, 2015

El ojo de Ulises.

El ojo de Ulises.


Ulises tenía un ojo gris azulado
y uno otro marrón.
El grisáceo era el que captaba la atención
una galaxia en expansión
llena de vida y energía
un campo magnético y gravitatorio
para los afectos de metal
y las personalidades de peso.
Un ojo gris azulado
en el que se escribía la bitácora de su viaje
en el que se reflejaba el caballo de Troya
en el que se oían los ecos de los cantos de sirena
en el que se miraba Ajax enfrentado
y muriendo
en disputa por las armas de Aquiles.

Pero su ojo marrón
ese de un castaño profundo y dulce
ese era el que enamoraba a los amantes
como Calypso al amor queda encadenada,
o a los incautos,
ser en piedra enamorada,
como si a Medusa miraran a los ojos.
Era imposible no abrirle una ventana
a un beso, a un instante en tiempos de prisa,
a un momento de sonrisa y maravilla.
Estando expuesto a ese ojo marrón
infantil
inocente
inmenso
de un Ulises que nos regresaba
a todos y cada uno
de nuestros reinos de Ítaca,
yo volvía a ser niño inocente.


El ojo de Ulises
Álvaro Hernando