Monday, June 15, 2015

IV

IV

He pensado guardar mi alegría en un cajón
y enterrarlo en aquella arena en la que hundíamos los pies
dejando que en la caja entren y salgan
escarabajos, lombrices ciegas y recuerdos,
para que se renueve el suelo ya agotado
del que cuando crece una planta miserable
por la raíz misma la arrancamos y masticamos
triscadas alegrías y lamentos
en la boca seca con la que contamos nuestra historia.

Quizá entonces broten nuevas ilusiones
donde antes veíamos sin colores los momentos,
ésos, los que pensábamos que nos unían,
enredados los enfados y los besos
llenos de traiciones a la luz
regados con melancolía
malparidos de nuevos amantes
contaminados hasta morir por tus mentiras.

He pensado clavarle mi alegría a tus recuerdos,
martilleando el corazón y la cabeza,
carpintero de sillas que cojean,
usando clavos, de puntas oxidadas
que se parten al atravesarnos la esperanza,
infectadas, ni un día sin arañarnos con la herrumbre,
ni sin tirar de las astillas con las manos desolladas
y regalarle un tiempo de más a la locura
ciega y empapada en sal y sombra
de la que surjan, a racimos, nuevos tiempos.