Monday, March 16, 2015

De tu boca la fe

De tu boca la fe

La fe no se gana o se pierde
ni se gana o se pierde un suspiro.
Ese breve salto al vacío
que es creerme en tus manos,
olerme en tu despertar confuso,
hallarme en tu piel tocado.
La fe,
de amor a la fe te hablo.
Se posee y se define,
se defiende y se amamanta,
como loba que adopta
a dos hermanos desnudos.
Así la fe se mantiene
venga lo que en ti se cambie
cambien lo que en ti se venga,
nada hace que florezca o marche
nada que huya o perezca.
De fe hecho está el parto,
entre gritos y entre sangres,
es de fe, muérdete el labio,
por lo que tu vientre se abre.
Levanta la vista y observa:
eso es fe, no es ver, el alba
con el sol abriendo paso
con la vida resurgiendo
entre cenizas o flores,
no más,
no menos.
Es un reloj que no atrasa,
que avanza en ti lo que quiero,
es un reloj sin arena,
vacío de todo plumaje.
Es tan real. Es fe.
Es la verdad infinita,
cuando todo lo demás
yace.