Monday, August 18, 2014

Intención de tocarte, lo provoca tu ausencia.

Intención de tocarte, lo provoca tu ausencia.



Por qué, entretanto ,
entre tanto reto vencido,
entre tanta fragancia viva...
... necesito respirarte,
            aprenderte,
                   estudiarte,
en mil idiomas vestirte,
            pintarte,
                     olerte
y
a veces, las pocas, besarte.

¿Me lo explicas?

Besar cada palabra           que floreció en la cuneta
repetir cada paso, robándoselo a la sombra
hasta el eco vacío
de ese beso asesino
en plomo y negrura vestido.


¿Qué hechizo ha hecho de ti el margen cierto
el arcén de esos caminos,
                obtusos, confusos, bruscos,
en los que he vivido muerto?

¿Me lo explicas?

Por qué me pido parar,
buscarte, un verte, un respiro,
cuando no me descansa el pecho,
ni en tus rutas va mi empeño,
en complicar el paisaje,
ese de tus aguas lecho
y de mis conjuros brebaje.

¿Me lo explicas?

Sí, me lo cuentas.
Me lo explicas en tus besos,
cuando llegan entre líneas,
respirados en espumas,
aprendidos en ternuras,
estudiados entre vidas.
Vestido de tus ausencias,
pintada de mis negruras,
aromas de carne cruda.

Cállate, no quiero verlo.
No quiero saberte viva,
ni libre, ni sonriente.
No puedo vivirte a sorbos.
Sólo en tus tragos ahogarme.
No me detengo, al menos
no en tu cintura breve.
Prefiero el camino largo
aun sin saber dónde llegue.
Prefiero no comprender,
no saber, no leer... no confiar,
ni en tus ojos, ni en mi suerte.

Te lo explico, lo que quiero:
ser tu amante ignorante, lego,
de amor tranquilo y constante,
no ser marea batiente.
Quiero estar sin venir,
ser tu placer y tu hogar,
no ser amigo ciente.
Eso se lo dejo a él,
al cobarde yo
    leerte, vivirte
asirte entre higueras dulces
en mí vivo imaginarte.

¿Me lo explicas?

Qué ganaron en matarte
qué perdimos en morirte.
Qué travesía perdimos
qué hermosa ruta tu nave
dejó de marcar estrellas
atorado en sus anclajes.

Ay, qué de amar me diste
qué de vivir me mostraste
qué de llorar contenido
me queda al imaginarte,
caminar pausado, aterrado
entre una tiza y dos labriegos,
dos mineros, dos obreros,
cuatro sombras al olivo
que de ti se hizo más viejo.

Siempre te pienso vivo,
siempre te siento nuevo.

Por qué, entretanto ,
entre tanta apuesta ganada,
entre tanta brisa de agosto...
... me confieso respirarte,
            latirte,
                   saberte,
en mil lenguas apreciarte,
            en mi espejo mirarte,
                     en las letras llorarte
y
a veces, todas, amarte.

(Recordando la poesía de Raquel, 
a Federico García Lorca
18 de agosto de 2014
Septuagésimo octavo aniversario de su asesinato)

Álvaro Hernando