Thursday, May 16, 2013

Posar mi piel

Posar mi piel

Posar mi piel en tu piel es desembarcar en la vida.
No sangrar, no nacer… no, siquiera enfrentarse a la muerte.
Es el sagrado descanso que mi alma encuentra tumbada en tu piel, arropada por la mía.
Porque huye, sale de mí, mi atormentada. Y entonces siento la paz.
No sé si se queda atrapada o simplemente se acoge.
Sí sé que me deja sentir la vida con sosiego.
Puede ser que mi ser comience a vivir, libre de mi alma turbada.
Es entonces más que nacer.
Es una consciente aventura a la que un corazón maduro llora por enfrentarse.
El desafío.
Posar mi piel en tu piel es desembarcar en la vida.
No necesito buscar más. Es el reto.
Dominar la que seguro es tu alma atormentada, como la mía,
y prestarle a tu piel ese pedazo de piel en la que puedas,
desde el reposo de tus turbulentos veintiún gramos,
desembarcar en tu vida.
Mano sobre mano, vientre sobre vientre…
mi muslo en tu brazo,
tu cara en mi pecho,
tu sien en mi espalda…
es igual el punto de la abrupta costa en el que lo hagamos.
A pesar de las tormentas,
posar mi piel en tu piel es desembarcar en la vida.
Cualquier otra cosa es vivir anclado al saber que llegará la muerte.
(…)
Atravieso el mar a vida y viento, da lo mismo en contra que a favor.
Navego como todos, a contravida.
La vida se le hace difícil al amante que duda.
No es menos complicado,
que enhebrar la vida en el ojo que es la de muerte,
rezarle a un dios que mata el tiempo con soplidos de ajenas esperanzas,
vagos recuerdos de lo que nunca ocurre.
Comprende, mi verde cadena, que eres frágil ante la inmensidad del abordaje de un beso.
No es menos difícil,
 que saber reconocer la sangre mortal del amor en la pasión,
soltar la mano del hijo dirigido al mundo desmembrado.
Inconformista siempre.
De instantes incoherentes y libres.
Sumiso en la tumba y de espíritu libre.
Quien no te quiera enteramente que no te tenga.
Incoherentes instantes amortajados de lógica.
Posar mi piel en tu piel es desembarcar en la vida.

(Álvaro Hernando, de Poemario Primero)