Tuesday, January 1, 2013

La espera

Luz tamizada,
grises filtrados en poso 
quedan en los restos del olvido.
Bosque pequeño que adoro
resurgiendo entre columnas.
Luz que te lava, me hace, ser, limpio
en ti resonando cuando tengo tu tiempo.
Vacuo haz de luz dorada
que sustenta tus silencios,
en tu eco, no de vacío, de vida pleno.
Sí de escucharte, sí de sentirme ser a tu llegada,
henchido de fe el desafío.
En tu eco, no de vacío, de futuro pleno.
No doblegarnos nunca,
no ceder al retumbe de lo muerto.
Sí de vivirte, sí de olerme en tu regazo,
fruido el verbo en ti vivo.
Cuando pasen tus oscuros,
cuando tu luz regrese,
ver de esa dulce espera,
luz fresca y sentida.
Sí de tenerte, siembra, aferrarme a tus olores,
bruñido el hueso por polvo
y una hozada volando al golpe,
que también jabra la tierra.
Cuando acaben tus silencios,
cuando vuelva tu energía,
comprenderás que no buscaba tu palabra,
ni agotar tu vida.
Sólo quería oír y ver, juntos.
Cuando se acaben los días que nos encuentren
llenos de vida,
o vacíos de muerte.
Pero juntos.