Sunday, November 4, 2012

Nube engarzada de hollín

A gritos se mueve la nube.
La mira el niño enamorado.
La grita y la aturde.
A gritos se mueve la nube.
En dirección al puerto.
Navegando entre soles y azules.
A gritos, como de hollín, se mueve la nube.
Algarada de empujones.
Intensos, vivos, alegres.
Imaginados caballos, tirando sus algodones.
A gritos se mueve la nube,
señaladas por rayas pardas.
Rayas que se alzan al grito,
desde su boca al vuelo.
Grita el niño, hollín en boca:
"Vuela, nube, vuela. ¡Llégate pronta a tu puerto!"
Rayas grises que conforman
nuestros gritos y sus vuelos.
Cuando es poca el agua del cielo, discontinua,
es caótico chispeo
es la voz del niño, ronco, que no afina en el empeño.
No sabe gritar más veces
y se desforma el cielo.
Las rayas pardas entonces,
no llevan continuas el vuelo.
No son lluvias a raudales, chispas o destellos.
No es humedad al ambiente
es que del agua no hay eco.
A gritos se mueve la nube,
para llegar a algún puerto.