Friday, November 2, 2012

Los reemplazados

Los reemplazados

Los reemplazados no esperan poder acabar su tarea. Fueron. No son. Expresan con sabiduría mucho de lo que hacían porque el perder la capacidad de continuar su campaña ha hecho de ellos unos expertos en lo que podría haber sido y no fue.
La sangre joven que corre por sus venas se acumula en el órgano que alimenta la producción de melancolía. Con lo cual la sensación pesarosa de anhelo va cargada de energía. Pero los reemplazados, al menos, tienen los pies ligeros. Saben que no tienen que defender un puesto, no tienen que guarecerse en una trinchera, ni conquistar una colina. Eso es cosa de los que quedan en el campo de batalla.
Nos negamos a presenciar las bajas de una batalla de la que nos han decidido extirpar.
Los reemplazados nos recogemos con nuestras palabras a un rinconcito en el que escribimos poemas de amor.
Los reemplazados nos acogemos al derecho de ser mañana lo que nos dé la real gana.
Si te sientes reemplazado, me comprenderás. No luches donde no hay enemigo. El campo de batalla no está bajo tus pies ni al alcance de tus manos. Aprende.
Hay un problema mayor que ser un luchador reemplazado.
¿Te sientes de reemplazo?
Todo el valor del que hiciste gala empléalo en brincar por tu futuro.